En un mundo de luz y sombra solo nos queda la empatía para ser felices.
En este sistema en el que se cree que todo se puede medir (el ego, por el crudo tamaño, el amor, por la cantidad de «tqm» mandados y la risas, por las lágrimas de un monigote amarillo) exigimos intensidad aunque sea filtrada con Valencia, Clarendon o Lark.
Hemos olvidado el Club de los Poetas muertos y su carpe diem, y lo hemos cambiado por el YA mayúsculo que, satisfecho, es el perfecto ibuprofeno para una infelicidad vacía de valores y sentido común.
Si no juegas, no existes. Bienvenidos a los juegos del hambre.
MAGALÍ FAJULA
OTROS TEXTOS DE CAFÉ
Shin
Mi alma gatuna campa sin ley por sus últimos amaneceres en el pueblo, donde sus calles son de teja y los sueños de algodón. MAGALÍ FAJULA
Pasaron los años
Pasaron los años… Perseguí fantasmas y luché contra leones. Decoré mis ilusiones con sueños de fotografías ajenas. Recorrí ciudades y culturas tratando de comprender pasados futuros que eran meras invenciones de la soledad y canté canciones de amor desentonadas. Cuántas vidas he vivido, cuántas pasiones sentí a mi lado, cuántas lágrimas derramadas sin motivo. Hoy,…
